¿UNA REVERSIÓN DE LA LUZ ILUSTRADA? REGRESO A LA CAVERNA Y LIBRE PENSAMIENTO

¿Cabe preguntarnos si la creencia en las virtudes del libre pensamiento, la razón y los derechos es una especie de mito en batalla contra los mandatos posindustriales? ¿La Ilustración sigue siendo esa luz que la oscuridad puede rodear pero no llegar a eclipsar? Al parecer, el mítico terror puede regresar al comprobar que la civilización desconoce el carácter cíclico de sus propias contradicciones. ¿Vivimos un regreso a la caverna platónica?

Vladimir Carrillo Rozo, docente del Curso en Sociedades de libre pensamiento de la Fundación UNED

Después de todo, parece que muchas cuestiones siguen siendo desconocidas, sobre todo las que atañen a la propia naturaleza humana. ¿En qué sentido? Tal vez en el más importante de todos: como pensaron algunos de los últimos grandes ilustrados, el individuo de hoy tiende o es arrastrado por enrevesados juegos de relato psicopolítico al convencimiento (totalmente falso) de que el mundo y la realidad son como son a consecuencia de unas condiciones naturalmente dadas.

En tanto “naturaleza”, sencillamente estamos a su merced, en medio de trabalenguas a los que solo les falta invitarnos a danzar alrededor de una hoguera eléctrica para lanzar ofrendas a los nuevos dioses, cuyos nombres parpadean en lluvias de código fuente. Así se fragua el regreso sociocultural e ideológico a la caverna platónica.

En efecto, los reveses de la razón ilustrada estudiada por Adorno y Horkheimer casi convierten a la oscura creación del Dr. Frankenstein en nuevo hombre de Estado (estando lo más retorcido, precisamente, en la utilización de este argumento literario por parte de posturas políticas extremistas). ¿Puede que fuera demasiado “inocente” nuestra “fe” en el progreso y las promesas del futuro?
Estas cuestiones son algunas de las abordadas en el programa en Sociedades de libre pensamiento: su contribución al imaginario de Occidente puesto en marcha por la Fundación UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia), donde se toma a la francmasonería como caso de estudio, de la mano de un equipo internacional de profesores e investigadores en la materia.

UN REGRESO A LA CAVERNA


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Añadamos lo siguiente: el problema del regreso a la caverna platónica es de una complejidad enorme, dado que articula nuevas formas de dominación que exceden totalmente a lo político o cultural para extenderse hasta lo psicológico. De ahí que, en verdad, hablamos de una problemática que orbita alrededor de una conquista fundamental y supuestamente consolidada: el libre pensamiento.

A su vez, el libre pensamiento no es más que una simbolización, a modo de punta de iceberg, de todas las condiciones de posibilidad que definen una X forma de estar en la materialidad (la forma ilustrada).

Efectivamente, explorar al libre pensar a profundidad podría causarnos una gran preocupación, al comprobar hasta qué punto cuestiones como la soberanía interpretativa o el reclamo de reconocimiento y legitimación (es decir, mi necesidad de ser deseado y desear, entre otras cosas) pueden ser moldeados por relatos cuya arquitectura es decidida por un otro lejano, abstracto, desconocido… incluso matemático y estadístico.

No cabe duda de que estos estudios, por ejemplo, sobre el libre pensamiento, exigen desprendernos de una parte importante de nuestro sentido romántico al mismo tiempo en que nos autoadministramos una dosis muy grande de pragmatismo. Es sobradamente conocido, gracias al Psicoanálisis, entre otras teorizaciones, que las libertades psicológicas (la propia libertad de pensamiento) son condiciones esencialmente recortadas con el fin de permitir cierta coexistencia narrativa en la situación cultural donde, al parecer, todos y todas queremos vivir.
Pero no es el conocimiento sobre la profunda y peligrosa inclinación depredadora del primate que domina la superficie de la Tierra y la necesidad imperiosa de sublimarla lo que constituye la primera afrenta a la libertad de pensamiento.
No, el problema radica en otra área: se trata de que el dominio sobre las masas, por ejemplo, desde las industrias culturales, no se desprende de un conocimiento compartido de los determinantes psicológicos de la propia especie, sino de múltiples dispositivos de ocultación.

Como argumentábamos en una entrada anterior, al desconocer las mismísimas condiciones que posibilitan esta reproducción como sujetos (en términos de consumo, trabajo, cultura y reflexión) tendemos a mitificar nuestra manera de vivir. Es ahí cuando debemos hablar de “régimen” en lugar de sociedad y gobierno.

La razón sigue siendo la clave de las libertades, pero puede ser hábilmente utilizada para el dominio en tiempos de lo digital y de los mitos posindustriales (ahí tenemos el mandato ideológico sobre la felicidad incuestionada).

LIBRE PENSAMIENTO


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Regresando brevemente a Dialéctica de la Ilustración, de Adorno y Horkheimer, encontraremos la clave de estas formas nuevas de dominio y su contraposición a la libertad de pensamiento: las antes nombradas industrias culturales. Este texto fascinante es ampliamente analizado en el Curso en Sociedades de libre pensamiento: su contribución al imaginario de Occidente de la Fundación UNED.

¿Dónde está una de las fuentes de conflictividad y contradicción del afán ilustrado de racionalización aplicado a las industrias culturales? En la masificación, la estandarización a órdenes del mercado, en la “filosofía” estadística que genera modelizaciones sobre hábitos de consumo donde las predicciones algorítmicas terminan por ejercer un tiránico gobierno sobre ese mismo consumo (al que, claro está, se le presumía libre y soberano).

Si estos pensadores alemanes hubieran conocido los tiempos de las grandes plataformas de entretenimiento (hoy consideradas compañías de análisis de datos) posiblemente dirían: “Colegas, nos hemos quedado escalofriantemente cortos en nuestras sospechas”.

En la representación de la caverna platónica, una bonita fotocomposición de estilo fantástico desarrollada en Photoshop, veríamos a dos primates que, aunque peligrosos y violentos, se les mantiene matemáticamente adormilados, con los ojos clavados en la pared del fondo de la caverna. Sobre ella existe un imperialismo de la repetición, una proyección de productos culturales de origen desconocido aunque, naturalmente, conocido. Una fábrica de mitos contra ilustrados en toda regla.

El drama no es otro que la repercusión político-ideológica y cultural de la decisión de no darse la vuelta para ver el origen de aquel enigmático haz de luz, la proyección, y ese extraño placer desviado que causa declararse irresponsable e ignorante de los mecanismos (racionales, por cierto) del mundo. Así es, las nuevas industrias culturales (un placer culposo, como es denominado por los autores) tienen una relación estadística e ideológica con el eclipsamiento de la libertad de pensamiento.

En suma, puede que hoy tengamos pocos imperativos tan urgentes como volver a debatir sobre libre pensamiento y su relación con la democracia y la salud mental.

Y este es uno de los objetivos de la acción formativa emprendida por la Fundación UNED, con la masonería (la sociedad de libre pensamiento por excelencia) como caso de estudio.

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